SER O NO SER MEXICANO
SER O NO SER MEXICANO
He aquí el quid de la cuestión diría el atormentado Hamlet ante la disyuntiva de hacerle justicia a su asesinado padre o no hacer nada. Un fantasma en pena recorre las tierras de la nación mexicana. En llanto triste y quedo el alma de la nación mexicana vaga en pena por su prados y llanuras, por su ríos y mares, por su calles y puertas, sin que nadie, ninguno de sus hijos se digne a escuchar el llanto de su dolor. Grita pero nadie la oye, habla pero nadie la escucha. Pide justicia, pide que quienes la han llevado a la muerte valiéndose de su amor y total entrega, tengan su castigo y sean llevados ante el tribunal de la verdad y la justicia verdadera. La nación mexicana ha muerto, su alma en pena pide justicia, ¿quién la ha matado y quien puede vengar su muerte?
La casta criolla asesina es culpable del asesinato por la espalda de la nación mexicana. La oligarquía criolla asesina que se ha instalado como la casta superior tras la expulsión de los españoles es culpable de la muerte de la nación mexicana. Su rapiña no ha conocido límites, su putrefacción moral y ética tampoco. La tortura sádica de la joven nación mexicana por la oligarquía criolla no ha tenido parangón en la historia. La entregaron a la lascivia de los extranjeros, y no han parado hasta matarla. Cómplices de este asesinato por la espalda han sido los intelectuales y hombres de letras más prominentes del país, que aún a sabiendas de la muerte lenta de la nación mexicana no se levantaron, sino al contrario legitimaron a sus asesinos y prestaron ayuda con su pluma, escribiendo la marcha fúnebre de nuestra patria. Los cómplices de estos asesinos son los empresarios mercenarios, la jerarquía eclesiástica, el PAN, PRI, PRD y todos aquellos partidos y personas que han chupado de su sangre hasta la saciedad. No han parado de chupar y violar a nuestra joven patria hasta su muerte. Pero esta banda de secuaces y asesinos no han actuado solos, se han aliado con las oligarquías extranjeras y juntas han exprimido hasta la última gota de vida de nuestra hermosa nación.
Muerta está la nación mexicana pero su alma vaga en pena, quiere reposo para volver como el ave fénix y renacer de sus cenizas nueva y lozana, fuerte y hermosa como nunca jamás lo había estado. ¡La patria mexicana ha muerto, viva su renacimiento! ¿Quién debe vengar su muerte? La sangre, los brazos y mentes de sus hijos e hijas. Y todos aquellos que no tengan manchadas sus manos y no hayan sido cómplices de su muerte. Démosle una muerte digna para que cual águila posada en la cúspide de
Asumamos que está muerta, para vengar su muerte y que vuelva a renacer más bella y poderosa como nunca jamás. Dioses de nuestra patria primera, dadnos la fuerza y sabiduría parar ser dignos del renacer y vuelta de nuestra patria, pues, ella y sólo ella puede salvarnos del caos, la miseria y la ignorancia. Volveremos a engalanar y florecer los palacios y avenidas de Tenochtitlan para que vuelvas, y reines por las tierras y cielos de nuestro continente todo. Prometemos vengar tu muerte. Ser o no ser mexicano, he aquí la cuestión. Quien no quiera serlo que sea cómplice de los asesinos, pero el que quiera ser mexicano ponga su mente, brazos y lucha al servicio de nuestra patria. Venguemos a nuestra madre y benefactora patria. ¡La patria mexicana ha muerto, viva su renacimiento!
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