Wednesday, January 24, 2007

SER O NO SER MEXICANO

SER O NO SER MEXICANO

He aquí el quid de la cuestión diría el atormentado Hamlet ante la disyuntiva de hacerle justicia a su asesinado padre o no hacer nada. Un fantasma en pena recorre las tierras de la nación mexicana. En llanto triste y quedo el alma de la nación mexicana vaga en pena por su prados y llanuras, por su ríos y mares, por su calles y puertas, sin que nadie, ninguno de sus hijos se digne a escuchar el llanto de su dolor. Grita pero nadie la oye, habla pero nadie la escucha. Pide justicia, pide que quienes la han llevado a la muerte valiéndose de su amor y total entrega, tengan su castigo y sean llevados ante el tribunal de la verdad y la justicia verdadera. La nación mexicana ha muerto, su alma en pena pide justicia, ¿quién la ha matado y quien puede vengar su muerte?

La casta criolla asesina es culpable del asesinato por la espalda de la nación mexicana. La oligarquía criolla asesina que se ha instalado como la casta superior tras la expulsión de los españoles es culpable de la muerte de la nación mexicana. Su rapiña no ha conocido límites, su putrefacción moral y ética tampoco. La tortura sádica de la joven nación mexicana por la oligarquía criolla no ha tenido parangón en la historia. La entregaron a la lascivia de los extranjeros, y no han parado hasta matarla. Cómplices de este asesinato por la espalda han sido los intelectuales y hombres de letras más prominentes del país, que aún a sabiendas de la muerte lenta de la nación mexicana no se levantaron, sino al contrario legitimaron a sus asesinos y prestaron ayuda con su pluma, escribiendo la marcha fúnebre de nuestra patria. Los cómplices de estos asesinos son los empresarios mercenarios, la jerarquía eclesiástica, el PAN, PRI, PRD y todos aquellos partidos y personas que han chupado de su sangre hasta la saciedad. No han parado de chupar y violar a nuestra joven patria hasta su muerte. Pero esta banda de secuaces y asesinos no han actuado solos, se han aliado con las oligarquías extranjeras y juntas han exprimido hasta la última gota de vida de nuestra hermosa nación.

Muerta está la nación mexicana pero su alma vaga en pena, quiere reposo para volver como el ave fénix y renacer de sus cenizas nueva y lozana, fuerte y hermosa como nunca jamás lo había estado. ¡La patria mexicana ha muerto, viva su renacimiento! ¿Quién debe vengar su muerte? La sangre, los brazos y mentes de sus hijos e hijas. Y todos aquellos que no tengan manchadas sus manos y no hayan sido cómplices de su muerte. Démosle una muerte digna para que cual águila posada en la cúspide de la Pirámide Sol vuelva gallarda e imperial a cobijarnos y protegernos de la miseria y el caos y la ignorancia.

Asumamos que está muerta, para vengar su muerte y que vuelva a renacer más bella y poderosa como nunca jamás. Dioses de nuestra patria primera, dadnos la fuerza y sabiduría parar ser dignos del renacer y vuelta de nuestra patria, pues, ella y sólo ella puede salvarnos del caos, la miseria y la ignorancia. Volveremos a engalanar y florecer los palacios y avenidas de Tenochtitlan para que vuelvas, y reines por las tierras y cielos de nuestro continente todo. Prometemos vengar tu muerte. Ser o no ser mexicano, he aquí la cuestión. Quien no quiera serlo que sea cómplice de los asesinos, pero el que quiera ser mexicano ponga su mente, brazos y lucha al servicio de nuestra patria. Venguemos a nuestra madre y benefactora patria. ¡La patria mexicana ha muerto, viva su renacimiento!

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Friday, December 23, 2005

El por qué de esta bitácora




Mexicanos, compatriotas, hemos visto como a lo largo de las dos últimas décadas los problemas del país se han ido agudizando. El país agoniza, la nación mexicana se desmantela, no parece que haya fin a la rapiña y abusos de la elite criolla. Ante esta lamentable situación muchos mexicanos han escogido el exilio para poder mantener al país a flote. Mientras los ciudadanos comunes se matan literalmente a trabajar, los que están en el poder se dedican a ir de compras por el mundo y darse la gran vida en Las Vegas, Europa y Asia.


Esto no puede seguir así. A nadie parece importarle que el país esté cada vez menos unido, sumido en el caos total, con personas buscándose la vida por su cuenta y como sea-el año pasado murieron 491 mexicanos cruzando la frontera norte, para este año el número de personas muertas en la frontera superará los quinientos-. Es necesario que todos hagamos una reflexión sobre el estado de cosas en nuestro país. La historia nos está castigando por no haber abierto los ojos ante el desmantelamiento de nuestro país, muchas cosas son ya irreversibles, pero otras pueden cambiar y, por el bien del país, deben hacerlo cuanto antes. La existencia misma de la nación mexicana está en juego, no podemos permitir que desaparezca. La tierra que ocupamos nos identifica, nos da vida y nos relaciona con el mundo. Si México desaparece como nación, para el resto del mundo también habremos desaparecido como personas.


Un pueblo una nación, no puede haber muchos pueblos en una nación, pero es lo que están permitiendo desde hace ya mucho tiempo los criollos. No hay más que echar una hojeada a los periódicos para comprender lo que les pasa a los pueblos que no tienen un territorio. No podemos permitir que en México los criollos creen su propia República. Por ahora lo han conseguido, han copados todos los puestos importantes del Estado, de la economía, sociedad y cultura, han logrado mantenernos a los mexicanos dispersos, ignorantes de nuestra propia historia, quieren implantar una República a imagen y semejanza de sus telenovelas, donde los mexicanos mestizos vivamos para servirles. Si tardamos en darnos cuenta de esto, no tendremos posibilidades de recuperar la identidad del país, por eso es menester articular un discurso que recupere y defienda la identidad de la nación mexicana. No podemos permitir más Foxes, Greeles, Castañedas, Derbezes, Gortaris, todos máximos exponentes de la explotación y apropiación de nuestra nación por parte del parasitismo criollo. O nos organizamos y articulamos un discurso que desemboque en una defensa organizada y radical del país y nuestra identidad o nos condenaremos a mil años de esclavitud, miseria y vanas esperanzas.








Por ello propongo que discutamos y aportemos ideas para empezar a construir ese discurso tan necesario para la defensa de nuestra patria. Cada uno de nosotros puede aportar una idea, una visión, un anhelo, entre todos podemos ir creando un corpus teórico que pueda el día mañana aportar ideas para la creación de una organización nacionalista que defienda nuestra patria de manera eficaz, que haga imposible que nuestra sangre se derrame en vano y que el extranjero se lo piense dos veces antes de agredirnos.

Los crímenes de mujeres mexicanas en Juárez es un claro ejemplo de cómo la sangre mexicana no vale nada para los criollos. Les da igual, no hacen nada porque no es su sangre la que se derrama, no es su sudor el que limpia los suelos, no son las manos que sirven y ni tampoco lo ojos que lloran. No podemos seguir esperando la felicidad después de la muerte, tampoco una justicia divina. La felicidad no se da, hay que luchar por ella y disfrutrarla en vida. Si no disfrutamos de la vida y sus regalos, otros lo haran por nosotros. Parte de nuestra felicidad debe ser que nuestra patria encuentre el orden, el desarrollo y se libere de las cadenas que la tienen postrada desde hace ya mucho tiempo.

Les invito a colaborar, a que envíen sus ideas e ir creando todos juntos este proyecto.